La deficiencia de vitamina D antes del trasplante puede aumentar el riesgo de recaída del mieloma

Por: Jenny Ahlstrom

Detectar un déficit de vitamina D antes de un trasplante de células madre alogénico (donante) podría significar un mayor riesgo de recaída entre los pacientes con mieloma, según un artículo reciente publicado en la Journal of Clinical Oncology.

“La deficiencia de vitamina D es frecuente entre los pacientes con cáncer y se ha asociado con un mal pronóstico en varias neoplasias sólidas, así como en las hematológicas”, Thomas Luft, MD, PhD, médico principal y profesor asociado de medicina interna en el Hospital Universitario de Heidelberg en Alemania. y sus colegas escribiero: “A pesar de que varios estudios más pequeños sugieren que es probable que niveles insuficientes de vitamina D perjudiquen a los pacientes sometidos a trasplante autólogo de células madre hematopoyéticas (HSCT, por sus siglas en inglés), los datos sobre la relevancia pronóstica del los niveles de vitamina D pretrasplante y su impacto en los parámetros de resultado clínico son escasos”.

Los investigadores estudiaron los niveles de la vitamina D pretrasplante en relación con la supervivencia general en 492 pacientes que se sometieron a un alotransplante entre 2002 y 2013. De este grupo, 396 pacientes tenían deficiencia de vitamina D.

El 47% de los pacientes con deficiencia de vitamina D tenía un trastorno sanguíneo (leucemia, linfoma y mieloma).

Los pacientes con deficiencia de vitamina D tenían peor supervivencia general y mayor riesgo de recaída. Este riesgo de recaída aumentó para aquellos con enfermedades mieloides pero no para aquellos con enfermedades linfáticas.

Los investigadores observaron que la deficiencia de vitamina D podría ser un marcador sustituto de una deficiencia más general de micronutrientes que refleja el estado general de salud.

“Nuestro estudio sugiere que la deficiencia de vitamina D podría afectar el control de la enfermedad después de un [HSCT alogénico], en particular, [entre] los pacientes con aloinjerto para tumores malignos mieloides”, escribieron Luft y sus colegas. “Sin embargo, la interrogante de si la mejora de los niveles de la vitamina D antes del [HSCT alogénico] tiene un impacto en el resultado sólo se puede responder mediante ensayos clínicos”. – Chuck Gormley

Se desconoce si el mismo tema se ha estudiado para pacientes con cáncer de la sangre y con trasplante autólogo.

La Falta de Sueño y sus Efectos sobre el Cáncer

Por: Jenny Ahlstrom

Extracto tomado de Why We Sleep (Por qué dormimos) de Matthew Walker

Este es un libro completamente fascinante sobre los efectos del sueño y la salud. Recomendamos encarecidamente este libro a los pacientes tanto a con mieloma como a los cuidadores.

 

Alguna vez llegue decir: “El sueño es el tercer pilar de una buena salud, junto con la dieta y el ejercicio”. He cambiado de opinión. El sueño más que un pilar; es la base sólida sobre la cual los otros dos pilares de la salud se sitúan. Elimine la base del sueño o debilítelo un poco, y tanto una alimentación saludable como el ejercicio físico se volverán menos que efectivos, como ya veremos.

Cada sistema vital, órgano y tejido de su cuerpo sufren cuando se limita el sueño. Ningún aspecto de su salud puede exponerse ante los efectos de la pérdida de sueño y salir ileso. Como el agua de una tubería que se reviente en su hogar, los efectos de la privación del sueño se filtrarán en cada rincón de su organismo, hasta en las células, e incluso alterarán la parte más fundamental de su ser: su ADN..

LA PÉRDIDA DE SUEÑO Y EL SISTEMA INMUNE

El dormir permite la lucha contra las infecciones y las enfermedades mediante el despliegue de todo tipo de arsenal dentro de su sistema inmune, revistiéndolo de protección. Cuando se enferma, el sistema inmune estimula activamente el mecanismo del sueño y exige más descanso para ayudar a reforzar la batalla. Reduzca el sueño incluso por una sola noche, y ese traje invisible de resistencia inmunitaria es despojado abruptamente de su cuerpo.

No importa en qué circunstancias inmunológicas se encuentre, ya sea la preparación para recibir una vacuna para ayudar a reforzar la inmunidad, o movilizar una poderosa respuesta inmune adaptativa para vencer un ataque viral, el dormir, y una noche completa, es obligatorio.

No son necesarias muchas noches de sueño corto antes de que el cuerpo se vuelva inmunológicamente débil, y aquí el tema del cáncer se vuelve relevante. Las células “Natural Killer”  (asesinas naturales, en español), son un escuadrón élite y poderoso dentro de las filas de su sistema inmune. Imagine las células asesinas naturales como los agentes del servicio secreto de tu cuerpo, cuyo trabajo es identificar elementos extraños peligrosos y eliminarlos, de ser necesario.

Una de esas entidades extrañas a las que se dirigen las células asesinas naturales son las células tumorales malignas (cancerosas). Las células asesinas naturales perforarán efectivamente un agujero en la superficie externa de estas células cancerosas e inyectarán una proteína que puede destruir la malignidad. Lo que se quiere, por lo tanto, es un grupo eficaz de estas células inmunes similares a James Bond en todo momento. Eso es precisamente lo que no tienes cuando duerme muy poco.

El Dr. Michael Irwin de la Universidad de California, Los Ángeles, realizó estudios longitudinales que revelaron cuán rápida y significativamente una limitada dosis de sueño breve puede afectar las células inmunes que combaten el cáncer. Al examinar a hombres jóvenes sanos, Irwin demostró que una sola noche de cuatro horas de sueño, como irse a la cama a las tres de la mañana y despertarse a las siete de la mañana, barrió con el 70% de las células asesinas naturales que circulan en el sistema inmune, en comparación con un noche de sueño de ocho horas completas. Ese es un estado crítico de deficiencia inmune al cual su organismo se tiene que enfrentar , y sucede rápidamente, después de esencialmente sólo una “mala noche” de sueño. Podrías imaginar el estado de debilidad de su arsenal inmune que combate el cáncer después de una semana de poco sueño, o mucho peor de meses o incluso años.

Con cada año que pasa de investigación, más formas de tumores malignos se relacionan con un sueño insuficiente. Un gran estudio europeo de casi 25,000 personas demostró que dormir seis horas o menos se asoció con un 40% más de riesgo de desarrollar cáncer, en comparación con aquellos que duermen siete horas por noche o más. Se encontraron asociaciones similares en un estudio que evaluó a más de 75,000 mujeres en un período de once años.

Parte del problema se relaciona con la influencia activadora del sistema nervioso simpático, ya que puede llegar a sobrecargarse debido a la falta de sueño. Aumentar el nivel de actividad nerviosa simpática en el cuerpo provocará una respuesta inflamatoria innecesaria y sostenida por parte del sistema inmune. Si se mantiene en funcionamiento sin un descanso a su estado de reposo, se provoca una inflamación crónica inespecífica que causa múltiples problemas de salud, incluidos los relacionados con el cáncer.

Se sabe que el cáncer usa la respuesta inflamatoria para su beneficio. Por ejemplo. algunas células cancerosas atraen a los factores inflamatorios hacia la masa del tumor para ayudar a iniciar el crecimiento de los vasos sanguíneos que lo alimentan con más nutrientes y oxígeno. Los tumores también pueden usar factores inflamatorios para ayudar a dañar y mutar aún más el ADN de sus células cancerosas, aumentando la potencia del tumor. Los factores inflamatorios asociados con la privación del sueño también pueden ayudar a movilizar físicamente parte del tumor de sus amarras locales, lo que permite que el cáncer eleve sus anclas y se disemine a otras partes del cuerpo.

La falta de sueño estimulará estos procesos de amplificación y propagación del cáncer, como lo han demostrado estudios recientes del Dr. David Gozal en la Universidad de Chicago. En su estudio, a los ratones se les inyectaron por primera vez células malignas, y la progresión del tumor se rastreó durante un período de cuatro semanas. A la mitad de los ratones se les permitió dormir normalmente durante este tiempo; la otra mitad tuvo su sueño parcialmente interrumpido, reduciendo la calidad general del sueño.

Los ratones privados de sueño sufrieron un aumento del 200% en la velocidad y el tamaño del crecimiento del cáncer, en relación con el grupo con buen sueño. Cuando Gozal realizó la autopsia de los ratones, descubrió que los tumores eran mucho más agresivos en los animales con deficiencia de sueño. En estos, el cáncer se había metastatizado y se había diseminado a los órganos, tejidos y huesos circundantes. En estudios posteriores, Gozal ha demostrado que las células inmunitarias, llamadas macrófagos asociados a tumores, son una de las causas principales de la influencia cancerosa de la pérdida de sueño. Descubrió que la falta de sueño disminuirá una forma de estos macrófagos, llamados células MI, que de otra manera ayudarían a combatir el cáncer. Sin embargo, la falta de sueño aumenta los niveles de una forma alternativa de macrófagos, llamados células M2, que promueven el crecimiento del cáncer.

El Dr. Derk-Jan Jijk, que dirige el Centro de Investigación del Sueño de Surrey en Inglaterra, ha demostrado que los efectos del sueño insuficiente sobre la actividad genética son tan sorprendentes en los humanos como en los ratones. Dijk y su prolífico equipo examinaron la expresión génica en un grupo de hombres y mujeres sanos después de haberlos restringido a seis horas de sueño por noche durante una semana, todo bajo estrictas condiciones de laboratorio. Después de una semana de sueño levemente reducido, la actividad de unos considerables 711 genes  se vió alterada, en relación con el perfil de actividad genética de estos mismos individuos cuando obtenían ocho horas y media de sueño durante una semana. Curiosamente, el efecto fue en ambas direcciones: aproximadamente la mitad de esos 711 genes habían acelerado anormalmente  su expresión por la pérdida de sueño, mientras que la otra mitad había disminuido su expresión, o se había limitado por completo. Los genes que habían incrementado su expresión incluyeron aquellos relacionados con la inflamación crónica, el estrés celular y diversos factores que causan enfermedades cardiovasculares. Entre los que la disminuyeron se encuentran los genes que ayudan a mantener un metabolismo estable y una respuesta inmune óptima.

La falta de sueño hace más que alterar la actividad y la expresión de tus genes; ataca la misma estructura física de tu material genético. Las hebras espirales de ADN de las células flotan en el núcleo, pero se unen herméticamente en estructuras llamadas cromosomas, en lugar de unir hilos individuales para formar un cordón resistente. Y al igual que los cordones de los zapatos, los extremos de los cromosomas deben estar protegidos por un capuchón o punta adhesiva. Esa cubierta protectora se llama telómero. Si los telómeros al final de los cromosomas se dañan, las espirales de su ADN quedan expuestas y su código genético vulnerable ahora no puede funcionar correctamente, como un cordón deshilachado sin punta. Al limitar tu sueño estás decidiendo realizar una manipulación de ingeniería genética cada noche, alterando el alfabeto nuclear que determina tu estado de salud cada día.

Hablando sobre la muerte

Por: Cherie Rineker

Ayer vi a mi oncólogo. Como muchos de ustedes saben, he estado lidiando con una gran cantidad de nuevos problemas óseos, lo que me produce mucho dolor. Se siente como si se me estuviera quebrando las costillas simplemente al doblarme ligeramente, con un mal giro  o bajando de la acera (las tres cosas ocurrieron en los últimos dos meses). Obviamente, esto me ha puesto más nerviosa y me siento un poco desalentada ya que la bolsa de trucos se está quedando vacía. Parece que mi única esperanza es un ensayo que se está llevando a cabo fuera del MD Anderson, y requiere que viaje fuera del estado. Al parecer este es un ensayo muy esperanzador, con una larga lista de espera, y no tengo garantía de ser aceptada. Depende de mi estado de salud y el de mis defesas inmunes, cuyos contajes han estado muy bajos durante mucho tiempo.

Evidentemente, hubo algunas lágrimas. Me he mantenido batallando arduamente para seguir adelante desde hace cinco años. Tengo mucho por lo que luchar, pero, después de ver a muchos de mis compañeros guerreros del mieloma sucumbir ante esta lucha, también sé que no quiero luchar innecesariamente, cuando todo lo que se puede hacer es intentar con más y más quimioterapia que en última instancia, me mataría al igual que lo haría el cáncer. ¡La quimio apesta! El Cáncer apesta! Si no se puede hacer más nada, no quiero hacer ninguna de las dos cosas.

La muerte no es algo a lo que le temo. Tengo dos miedos: el temor de que mi hija me vea sufrir innecesariamente, marchitándome lentamente, una dolorosa muerte y sufrimiento, un dolor de huesos tan intenso que incluso los opioides más fuertes no pueden aliviarme. Esto ya me pasó al comienzo de mi experiencia, donde el más mínimo movimiento me hizo estremecerme con un nivel de dolor diez. Temo estar en coma, incapaz de mostrar a los que me rodean lo que estoy sufriendo. Esto me sucedió cuando estaba bajo el efecto del fentanilo, que me hizo sentir increíblemente mal, con un dolor cegador detrás de mis ojos. El dolor me obligó a sentarme en silencio, incapaz de mostrarle a mi esposo cuánto estaba sufriendo. No quiero que esos sean mis últimos días aquí en la tierra.

Le dije al Dr. O que haré todo lo posible para participar en el ensayo, y espero que este sea el que finalmente acierte y me mantenga en remisión. Al mismo tiempo, soy realista y sé que esto no le sucede a todos los que han pasado por esta situación. Pueden surgir complicaciones que ya han matado a algunos pacientes. Algunos no alcanzan la remisión; otros ya han salido de ella.

Comencé mi segundo libro, “Una peregrinación hacia la salud” hace ya algún tiempo. No me he sentido inspirada para escribir en estos últimos meses, pero sítengo toda la intención de terminar el libro, y con suerte cuando el ensayo haya resultado exitoso. Soy optimista, pero también soy realista.

El cáncer me ha enseñado muchas cosas, muchas de las cuales son buenas. Me ha permitido disfrutar del Amor y de la Vida como nunca antes. También me ha demostrado que no importa lo mucho que oré, no importa qué tan saludable coma, no importa cuán positivos eran mis pensamientos y creencias, no importa cuántos oraron por mí, a veces simplemente no es suficiente. Esto no tiene nada que ver con la falta de fe, como algunos han sugerido. No tiene nada que ver con no pensar lo suficientemente positivo, como algunos me han dicho, y no tiene nada que ver con no comer lo suficientemente sano, o tomar los suplementos “correctos”, o beber un brebaje de repollo, como insisten algunos. Simplemente es lo que es. Algunos de nosotros ganamos esta batalla, algunos no lo hacemos. Punto. Sugerirme que Dios tiene algo que ver en esto, que puede hacer milagros y curarme, pero elige no hacerlo, sin importar qué tan fuerte sea la intención, se siente como una bofetada en la cara.

Por favor, sé que tienes buenas intenciones, y si es todo lo que sabes decir, mejor no digas nada. Simplemente no tiene sentido para mí ni para mi hija. Creemos que me necesitan aquí, justo ahora, sana, completa, cuidando de nuestro hogar, de ella, de mi esposo. No creemos que pueda haber un mejor propósito para mí. Creemos que ser su madre, ayudarla en sus difíciles años de adolescencia, guiarla en su vida de adulta joven, estar allí para su primer desamor, ES mi mayor propósito en la vida. Por favor, no convenzan a un paciente con cáncer terminal de que Dios tiene un plan más grande para esa persona. No nos ayuda a algunos de nosotros en este momento de realización el hecho de que quizás no podamos estar aquí para nuestros hijos, que piensan que ya lo saben todo, pero aún nos necesitan tanto.

Sé que he sido una inspiración para muchos por la forma en la que he luchado contra esta enfermedad. Esto es el otro lado de esta situación. Es comprender la realidad de que puede que no sobreviva. Está bien enfrentar esta realidad. No siento la necesidad de vivir en una “burbuja optimista” que niegue dicha posibilidad. Necesito poder expresar este sentimiento sin que la gente me diga que no va a suceder. Decir que no cambiará el resultado de una forma u otra. ¡Ahora lo sé! En realidad, me permite estar presente más a plenitud. Amar más profundamente. La muerte nos sucede a todos. Nos ata de una manera que nada más lo hace. No necesitamos sentirnos solos en este camino. Podemos ayudarnos unos a otros simplemente amándonos a través de esta batalla.

La Flora Intestinal puede incrementar el efecto de la terapia contra el cáncer

Por: Jenny Ahlstrom

Investigadores de todo el mundo están estudiando nuevas inmunoterapias contra el cáncer y su relación con la microbiota, el conjunto de bacterias y otros organismos que viven dentro de cada cuerpo humano. Investigadores franceses y estadounidenses afirman que la flora intestinal puede ayudar a reducir los tumores en pacientes con cáncer que reciben una inmunoterapia llamada PD-1:

Según un artículo publicado en Science, los inhibidores de los puntos de control han tenido un éxito notable en los tumores sólidos, pero sólo el 25% de los pacientes responden a los bloqueadores de PD-1. En el 2015, un equipo de investigadores franceses, dirigido por el inmunólogo Laurence Zitvogel del Gustave Roussy Cancer Campus en Villejuif, Francia, informó que al cambiar la microbiota intestinal de un ratón se generaba una mejor respuesta tumoral al tratamiento con un inhibidor de puntos de control. Un segundo grupo repotó que diferentes microorganismos intestinales explicaron por qué los ratones de dos proveedores diferentes respondieron de maneras distintas a los bloqueadores de PD-1. De acuerdo con el artículo:

En una de las nuevas publicaciones, el grupo de Zitvogel examinó datos de 249 pacientes con cáncer de pulmón, riñón y vejiga, 69 de los cuales tomaron antibióticos por causas de rutina, como trabajos dentales o una infección del tracto urinario antes o poco después de comenzar un medicamento anti PD-1. Los resultados fueron sorprendentes: los pacientes con antibióticos, que alteran la microbiota intestinal, recayeron más rápido y tuvieron sobrevida más corta. El equipo de Zitvogel luego investigó las diferencias en las bacterias intestinales de pacientes que respondieron o no respondieron bien al tratamiento. En los que tuvieron una buena respuesta, encontraron una bacteria llamada Akkermansia muciniphila, una especie asociada con el revestimiento mucoso del intestino que puede proteger contra la obesidad y la diabetes. Cuando los ratones libres de gérmenes y sin bacterias intestinales recibieron trasplantes fecales de los que sí respondieron, tuvieron una mejor respuesta a los bloqueadores de PD-1 que los ratones que recibieron heces de los que no respondieron. Y los ratones que no tuvieron buena respuesta podrían llegar a responder al alimentarlos con A. muciniphila.

La flora intestinal también es importante en los pacientes con melanoma que reciben bloqueadores de PD-1, un equipo dirigido por Jennifer Wargo del MD Anderson Cancer Center en Houston, Texas, reporta en el otro estudio: los que resondieron al tratamiento tenían una microbiota más diversa y más bacterias específicas. Su grupo también descubrió que administrar trasplantes fecales de ratones a pacientes que respondieron o no a los medicamentos produjo resultados similares en los animales.

Los microorganismos beneficiosos en el estudio de Wargo fueron diferentes de los de Francia, principalmente se encontraron Faecalibacterium y Clostridiales. Una razón podría ser que nuestra flora bacteriana varían según la geografía y la dieta, dice el biólogo molecular Scott Bultman de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. “Hay una cierta cantidad de superposición” entre las especies identificadas por los dos equipos, agrega.

Los pacientes que respondieron positivamente en los estudios anteriormente descritos tenían una microbiota más rica y diversa que aquellos que no lo hicieron. Diferentes tipos de bacterias también marcaron la diferencia.

Los altos niveles de Faecalibacterium y Clostridiales parecieron ser beneficiosos, mientras que las especies de Bacteroidales arrojaron resultados negativos en el estudio.

Una flora intestinal saludable pueden ayudar a cebar las células T para combatir las células cancerosas. El equipo de Zitovogel descubrió que una señal de una citocina llamada IL12 que se libera en respuesta a A. munciniphilia incrementó el reclutamiento de linfocitos CCR9+ CXCR3+ T CD4+ en los lechos tumorales. “Son guiados por los microorganismos beneficiosos que has incluido a tu flora”, dice Wargo.
El grupo francés estima que evitar los antibióticos mientras se está bajo tratamiento con bloqueadores de PD-1 podría aumentar la respuesta de los pacientes en un 25-40%.

Según la Universidad de Washington, los humanos somos en su mayoría microbios, más de 100 billones de ellos. Los microbios superan en número a nuestras células humanas de diez a uno. La mayoría vive en nuestro intestino, particularmente en el intestino grueso. La micribiota es el material genético de todos los microbios (bacterias, hongos, protozoos y virus) que viven sobre y dentro del cuerpo humano. El número de genes de todos los microbios en la microbiota de una persona es 200 veces el número de genes en el genoma humano. La microbiota puede pesar tanto como cinco libras. Las bacterias de nuestra flora ayudan a digerir nuestros alimentos, a regular nuestro sistema inmunológico, a proteger contra otras bacterias que causan enfermedades y a producir vitaminas, incluidas las B como B12, tiamina y riboflavina, y la vitamina K, que es necesaria para la coagulación sanguínea. La microbiota no se reconoció ampliamente hasta finales de la década de 1990.

Los expertos afirman que el descubrimiento tiene grandes implicaciones en la inmunoterapia contra el cáncer. La Dra. Jennifer Wargo, de Texas, dijo: “La microbiota es un cambio en el juego, no sólo para el cáncer sino para la salud en general, definitivamente va a ser una herramienta muy importante”.
Se necesita mayor investigación para determinar si la respuesta al tratamiento podría mejorar en presencia de bacterias intestinales beneficiosas para otras inmunoterapias como vacunas, tratamientos con células T CAR o anticuerpos monoclonales, pero actualmente representa un área de estudio fascinante para los investigadores sobre el cáncer.