Infecciones, mascarillas y el mieloma múltiple

Por Paul Kleutghen

Vivir con mieloma también implica tener un mayor riesgo de contraer infecciones, especialmente infecciones de las vías respiratorias superiores, las cuales son más difíciles de controlar y tratar, ya que nuestro sistema inmunológico se debilita por el tratamiento prolongado con los medicamentos para el mieloma y los trasplantes de células madre. Las complicaciones de las infecciones respiratorias son la principal causa de muerte de los pacientes con mieloma múltiple. Todos estamos acostumbrados a tener que usar máscaras faciales quirúrgicas cuando ingresamos a nuestras clínicas de tratamiento de mieloma (o, al menos, ESPERO que se le pida que lo haga, junto con un buen lavado de manos, antes de poner un pie dentro de la clínica).

Hay una gran variedad y tipos de mascarillas faciales y una búsqueda rápida en Amazon para “mascarillas faciales” le mostrará una diversidad de opciones. Se destacan dos opciones principales: la “mascarilla médica” que es la más usada en nuestras clínicas y la mascarilla N95 (más al estilo de Dart Vader), la cual anuncian como “más efectiva” y, por lo tanto, también es un poco más cara. ¿Cuál de las dos es la mejor opción?

La Revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA, por sus siglas en inglés) acaba de publicar una investigación que llevaron a cabo para orientarnos en ésta materia. Un estudio que involucró a 2.862 trabajadores del área de la salud, en 137 centros ambulatorios de 7 centros médicos de EE. UU., que abarcó un período de 4 “temporadas de gripe” reveló que:

“De acuerdo a lo evaluado en el personal de atención médica en este ensayo, el uso de respiradores N95, en comparación con las mascarillas médicas en el entorno ambulatorio, no produjo diferencias significativas en las tasas de influenza confirmada por laboratorio”.

Y allí lo tienen: ambos tipos de máscaras proporcionan, en esencia, el mismo grado de protección. Mi único comentario al respecto es que esperaría que las mascarillas sean usadas adecuadamente por los pacientes/cuidadores y el personal médico. Hay que evitar el error de que su nariz sobresalga de la mascarilla para que sus lentes no se empañen. Apriete la mascarilla correctamente sobre el puente de la nariz y asegúrese de que también tenga un sello a la mitad en la parte inferior de la máscara. Si no le gustan los lentes empañados, entonces muévelas más cerca de la punta de la nariz. Tiene que tomar estas medidas no solo para su protección, sino también para la de sus compañeros pacientes.

Recomiendo leer el resumen del artículo de la revista que se proporciona en el enlace. Está escrito en un inglés sencillo, sin términos médicos muy complicados. Le tomará tres minutos y también le proporcionará información de que la eficacia de las diferentes mascarillas es similar para enfermedades respiratorias agudas, infecciones respiratorias detectadas en el laboratorio y enfermedades similares a la influenza.

En cuanto a mí: siempre uso una mascarilla cuando estoy en público y he estado libre de cualquier tipo de enfermedad respiratoria durante casi seis años. Además, las líneas en Costco o Walmart se mueven más rápido cuando apareces con tu mascarilla. La gente se apresura un poco más para salir de tu camino. Ese es uno de los aspectos positivos del mieloma. Además, es una gran oportunidad para concientizar sobre el mieloma múltiple a aquellos que le preguntan por qué está usando su mascarilla cuando sale de su hogar.

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