La crisis de los opioides y sus víctimas inesperadas

por Cherie Rineker

Recuerdo ese día como si fuera ayer. Esta foto se tomó a principios de la primavera del 2012 y casi se convierteen la portada de mi libro “Una Peregración Sin Fin, Cómo el Cáncer Curó mi Corazón Roto”. Un amigo y yo decidimos escalar hasta  la cima de la Montaña Roja. La Montaña Roja es una cumbre prominente cerca delpobladode Patagonia, Arizona, a unas 25 millas al noreste del pueblo fronterizo deNogales. La cima tiene una alturade 6.373 pies y la ruta de senderismo actual es una empinadade 2.000 pies.

Iba a ser un desafío de aproximadamente tres horas, pero con una hermosa vista enla cima. Yo tenía una costilla rota, debido a la tosque me ocasionó lagripe que acababa de superar. Tambiénestaba anémica debido ael cáncer que no sabía que tenía en ese momento. Sólo sabía que teníademasiado dolory que estaba inusualmente cansada la mayor parte del tiempo. Sin embargo, me mantuve firmey decidida y cuando me propongo a hacer algo, ¡lo logro! Eslamismaactitudque he asumido para combatirel mieloma múltiple.

La escaladano fue nadafácil, había muchos precipicios y rocas expuestas, algunas muy resbaladizas. También nos encontramos conmuchos caminosestrechos con arbustos leñosos y ramas espinosas que eran difíciles de esquivar. Cuando estábamos cerca de la cima, había un tramo demasiadoempinado y aterrador para escalar. Teníaelcorazón casi saliéndosemi pecho, debido al miedo y agotamiento, pero lo pude superar. El orgullo que sentí cuando llegamos a la cima hizo que todo valiera la pena. Y, al igual que un parto, el dolor que sentí fue reemplazado de inmediatopor el regocijo y la alegría.

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