Músculos para el mieloma: Mirando hacia el futuro

Por Shirley Binkle

Después de un mes de vacaciones de golf en abril de 2017, regresé sintiéndome muy enferma. Tenía un bulto en mi hombro derecho del tamaño de una pelota de golf. No me sentí muy bien en las vacaciones y no podía jugar golf. Apenas podía caminar, tomando Advil a diario. En retrospectiva, deberíamos haber regresado a casa antes.

Visité a mi médico el 1 de mayo y comenzaron a realizarme una gran cantidad de pruebas. Análisis de sangre, radiografías y un ultrasonido mostraron una lesión lítica agresiva en la clavícula derecha. (Estaba teniendo problemas en 2016 con ese hombro y me dijeron que era bursitis en ese momento). Una semana después, mi médico me envió a urgencias ya que tenía un coágulo de sangre en mi pierna derecha. Me dolía tanto el brazo izquierdo que no podía levantarlo y tenía problemas para caminar, me sentía muy débil. La tomografía computarizada mostró coágulos de sangre en mis pulmones. Me realizaron radiografías de cuerpo completo y se reveló que tenía lesiones líticas multifocales que involucraban el cráneo, el húmero, el fémur derecho, ambas clavículas y la séptima costilla derecha. Tuve una fractura por compresión en T11. Estaba en alto riesgo de una fractura patológica. Debido a la trombosis me prescribieron anticoagulantes (inyectados), me colocaron un cabestrillo en mi brazo izquierdo para inmovilizarlo y estuve en  silla de ruedas con receta para el dolor (OxyContin). Dos intentos de biopsia de médula ósea, el 19 y 26 de mayo, finalmente revelaron que tenía mieloma múltiple.

Seguí un programa de quimioterapia de 16 semanas -CYBORD. En julio, recibí una dosis de radiación en mi columna vertebral, brazo izquierdo y cadera derecha. No pensé que sobreviviría  para la Navidad de 2017. Durante mayo-junio ni siquiera pude hacer mi propio café. Mi esposo fue mi cuidador y mi hermana durante el tiempo que estuve más débil. Recibía atención comunitaria todos los días, una cama de hospital para mayor comodidad, una silla de ruedas para desplazarme si tenía que salir. No podía pararme en la ducha o lavarme. Estaba muy débil Pero después de una semana con quimioterapia y  esteroides me fortalecí cada día más. Empecé a usar un bastón para caminar. Luego, a mediados de agosto de 2017, comencé a hacer mi caminata diaria hasta que volví a lograr 5 km en septiembre. Esto fue muy importante para mí. Mi oncólogo dijo que mis resultados de sangre fueron buenos y que estaba programado un trasplante en octubre.

Una vez que me recuperé del trasplante de células madre, lo que me tomó un par de meses, pude volver a mis actividades diarias normales. Decidí unirme a una clase de yoga. Fue difícil pero hice lo que pude y la maestra fue genial. Cuando el clima mejoró, comencé a caminar 5 km al día si el clima me lo permitía. Cuando me diagnosticaron, me dijeron que no podría volver a jugar golf. Decidí intentar en abril de 2018, mis vacaciones de golf habituales. Fui cuidadosa, ¡pero pude jugar! Estaba tan feliz de que mi vida  volviera a la normalidad de nuevo. Siento que mantenernos activos nos mantiene más fuertes y saludables. Era una persona activa antes de mi diagnóstico y trato de seguir siéndolo. Tuve dolor debido al nervio ciático en febrero\marzo de 2019, lo que me retrasó. Los resultados de la resonancia magnética no mostraron más cáncer, así que seguí caminando y me fui de vacaciones de golf cada año. Practicaba golf aunque a veces me dolía. En mayo tuve dolor en los nervios de la espalda y no pude caminar durante tres semanas, pero con la ayuda de la Preglabalina lentamente volví a la normalidad. Así que, a mediados de julio pude hacer mi caminata de 5 km nuevamente, tengo una tabla de remo que usé varias veces este verano. Fortalece los músculos centrales. Disfruto cortando el césped y pude volver  hacerlo, así como la jardinería. Regresé al golf e intenté ir una vez por semana. Siento que si me mantengo activa y hago las cosas de la vida que me hacen feliz, me siento más saludable, incluso si no puedo hacerlo muy bién. El movimiento es la clave.

A mi esposo y a mí nos encanta viajar, así que pudimos ir a Europa en septiembre de 2018. Fuimos a California en enero de 2019 y nos fuimos de vacaciones de golf en abril de 2019. Estamos planeando un viaje a Tailandia en enero de 2020. Planificar algo para el futuro y que me mantenga feliz y positiva.

“He tenido un gran apoyo de mi familia y mis amigos durante mi travesía con el mieloma y eso es muy importante para mí. El ejercicio me mantiene saludable. Hago lo que puedo cuando puedo. Trato de comer una dieta saludable la mayor parte del tiempo, pero disfruto haciendo desastres de vez en cuando. ¡La vida es buena!”

 

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