Obesidad en el mieloma: la grasa abdominal es mejor que el IMC para predecir el mieloma múltiple

Por Jenny Ahlstrom

Un estudio reciente de la población en Suecia, demostró que la medición de la grasa abdominal es un mejor indicador de la predicción del mieloma múltiple y otros tipos de cáncer de la sangre que la prueba del índice de masa corporal (IMC).

Un índice de masa corporal alto (IMC) se asocia con el desarrollo de cánceres de la sangre como el mieloma. Sin embargo, es posible que no refleje con precisión la composición corporal (como la grasa frente a la masa muscular).

El estudio sueco EPIC examinó a 27.557 pacientes que formaron parte del estudio Malmö Diet and Cancer entre 1991–1996. Se compararon con los datos de los registros nacionales sobre la incidencia de cáncer y las causas de muerte. La edad media fue de 58.1 y una mayor parte de hombres en el estudio tenían sobrepeso (62.4%) en comparación a las mujeres (46.7%). Alrededor de un tercio (28.2%) eran fumadores activos.

La circunferencia de la cintura y el índice cintura-cadera tuvieron estimaciones de mayor riesgo que el IMC para el mieloma.

El estudio incluyó a 107 pacientes con mieloma, 299 con linfoma no Hodgkin (LNH), 8 casos de leucemia linfocítica aguda (LLA), 13 de linfoma de Hodgkin y 129 casos de neoplasias malignas mieloides. Al final del estudio, treinta y siete por ciento (37%) de los pacientes estaban vivos y un mayor porcentaje de hombres (2.4%) que de mujeres (1.8%) fueron diagnosticados con cáncer de la sangre.

Varias mediciones de la composición corporal se asociaron con el riesgo de desarrollar un cáncer de la sangre, pero se encontró una mayor asociación más para el mieloma múltiple.

La obesidad es un factor de riesgo conocido para el mieloma múltiple. Haga clic aquí para obtener más información sobre por qué es un factor de riesgo y qué puede hacer para ayudar a prevenirlo.

Los autores concluyen:

En conclusión, nuestro estudio muestra que las mediciones de [grasa abdominal] predicen mejor el riesgo de desarrollar [enfermedades de la sangre]. Aunque no se observó en nuestro estudio, los informes también apoyan un efecto positivo de la actividad física en la reducción del riesgo de una enfermedad hematológica maligna. Identificar los mecanismos biológicos involucrados y cómo se pueden controlar o prevenir es crítico para reducir potencialmente la incidencia de los diferentes tipos de cáncer en la sangre.

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