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¿Qué es el Quimiocerebro?

Por Erika Johnson

“Quimiocerebro” es un término usado para describir los problemas del razonamiento y memoria que pueden ocurrir durante y después del tratamiento del cáncer. Otros términos similares pueden ser quimioconfusión, deterioro cognitivo o disfunción cognitiva relacionada con el cáncer.

El Quimiocerebro es “un efecto secundario altamente prevalente relacionado con la quimioterapia, que ocurre en hasta el 75% de los pacientes con cánceres que no se localizan en el sistema nervioso central, afectando las áreas que controlan la atención, memoria, función ejecutiva y la velocidad de procesamiento”. —Neurologyadvisor.com

Los efectos secundarios pueden durar desde unos pocos meses hasta 10 años después de finalizar el tratamiento. Según los hallazgos de un estudio de Trends in Neurosciences, algunos hallazgos han asociado el quimiocerebro con “reducción de la calidad de vida, desafíos laborales y reducción de la adherencia al tratamiento y por lo tanto, mayores efectos secundarios y peores tasas de supervivencia”.

En una entrevista reciente, el Dr. D. Allan Butterfield, de la Asociación de Egresados y Profesor de la Cátedra de Bioquímica de la Universidad de Kentucky, comentó lo siguiente sobre el quimiocerebro:

“Cuando se produce el [quimiocerebro], los síntomas cognitivos se basan en una alteración de las funciones ejecutivas superiores, principalmente en la corteza frontal y el hipocampo, pero también pueden estar involucradas otras regiones cerebrales, lo cual se manifiesta como un procesamiento de ideas, planificación, pensamiento y gestión de tareas de una manera muy lenta. La multitarea se vuelve ardua para algunos pacientes.

Los mecanismos subyacentes de los síntomas del quimiocerebro no se conocen completamente. Lo que se sabe es que hay cambios en la materia blanca en el cerebro observados por [imágenes de resonancia magnética]. También se reportan otros cambios estructurales en el cerebro”.

Aunque la causa no está clara, se ha propuesto que el quimiocerebro es el resultado de “cambios estructurales y funcionales en el cerebro, como resultado de la toxicidad periférica inducida por las terapias contra el cáncer” (NCBI).

En un artículo de 2017 sobre el tema, los investigadores informaron que “los agentes de quimioterapia son, de hecho, más tóxicos para las células cerebrales sanas que para las células cancerosas para las que fueron diseñados como tratamiento”. – neurologyadvisor.com

Debido a una causa desconocida del quimiocerebro, además del intrincado rompecabezas del cáncer y los tratamientos, el progreso de la investigación es bastante deficiente. En términos de tratamiento, la reducción de los síntomas del quimiocerebro ha sido más efectiva con la terapia cognitiva y las intervenciones psicoeducativas.

Todd S. Horowitz, PhD, director del Programa de Investigación del Comportamiento en la División de Ciencias Biológicas y Psicológicas Básicas, que tiene como sede la División de Control de Cáncer y Ciencias de la Población, en el Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés) resume perfectamente del quimiocerebro, los síntomas, el tratamiento y la investigación: 

“Lo primero que deben saber los médicos es que el quimiocerebro, quimioconfusión o como quieran llamarlo, es un fenómeno real. Una gran cantidad de evidencia de informes de pacientes, pruebas neuropsicológicas e imágenes cerebrales estructurales y funcionales muestran cambios en la función cerebral, que pueden durar meses o años después de la quimioterapia. No todos tienen quimiocerebro. Algunos pacientes se dan cuentan que sus problemas se resuelven después de completar la terapia, mientras que para otros es diferente. Probablemente, alrededor de un tercio de los pacientes experimentarán trastornos cognitivos 6 meses después de completar el tratamiento. Algunos pueden experimentar efectos duraderos que se pueden evidenciar años más tarde. Los pacientes mayores y aquellos con menor reserva cognitiva parecen tener un mayor riesgo de desarrollar el quimiocerebro. La fatiga preexistente, la depresión y la ansiedad pueden empeorar la situación.

“Los pacientes deben estar preparados para esto, así como para cualquier otro efecto tardío potencial. He escuchado a varios sobrevivientes de cáncer a los que sus médicos ignoraron o les negaron las dificultades cognitivas que experimentaban; uno de ellos dijo que su oncólogo afirmó que estaba “demente”. Esta actitud es completamente errónea. Si los pacientes saben qué esperar y sienten que su oncólogo los apoya, estarán más capacitados para enfrentar dichos efectos y tendrán más probabilidades de continuar con sus regímenes de tratamiento.

“En términos de tratamientos para el quimiocerebro, todavía no tenemos muchas opciones. Se han probado varias terapias farmacológicas, con un éxito limitado. En este momento, la mejor opción son los tratamientos no farmacológicos, especialmente los programas de entrenamiento cognitivo”.