By Lora Jensen | Posted - Jun 4th, 2021

 

 

 

 

Transición al ejercicio

Siempre hemos hablado de los múltiples beneficios del ejercicio: reduce los efectos secundarios durante los tratamientos, reduce el riesgo de depresión y ansiedad, mejora el equilibrio, la movilidad, la calidad del sueño y, en general, mejora su calidad de vida. Ahora pasemos a cómo debería ser su rutina de ejercicios y cómo se debe llevar a cabo.

Primero, recuerde consultar siempre con su médico antes de comenzar nuevos ejercicios y programas de entrenamiento, ya que no va a ser exactamente como antes, incluso si era físicamente activo antes de iniciar el tratamiento.

Un programa de ejercicio completo debe incluir:

Ejercicios de respiración: algunos pacientes pueden experimentar falta de aire o dificultad para respirar, lo que puede detener su progreso al hacer ejercicio. Al practicar ejercicios de respiración, puede desplazar mejor el aire a través de los pulmones para ejercitarlos y comenzar a mejorar su resistencia. La práctica de ejercicios de respiración también puede ayudar a manejar la ansiedad y el estrés. El yoga, el qigong y el tai chi son excelentes para entrenar la respiración, así como para trabajar en el estiramiento, el fortalecimiento muscular y el equilibrio.

Estiramiento: el estiramiento regular puede ayudar a mejorar la movilidad, la postura y aumentar la flexibilidad. Cuando esté bajo un régimen de tratamiento, si es más sedentario, sus músculos pueden comenzar a perder fuerza y será difícil volver a entrenar; si agrega estiramientos regulares, puede aumentar el flujo sanguíneo a través de los músculos y luego ayudarlo a moverse nuevamente. El estiramiento se puede realizar mientras se practica la respiración.

Equilibrio: a medida que envejecemos, es más difícil mantener el equilibrio, luego  si además agregamos tratamientos, nuestra capacidad para mantener el equilibrio puede casi desaparecer. El simple ejercicio de sostenerse de una silla o mostrador mientras intenta mantener el equilibrio sobre un pie, aumentando lentamente el tiempo que practica cada día, puede ayudar a reducir el riesgo de caídas.

Ejercicio aeróbico: el ejercicio aeróbico, también conocido más comúnmente como cardio, se realiza para aumentar la frecuencia cardíaca, fortalecer el corazón y los pulmones y puede ayudarle a sentirse menos cansado. Caminar es una forma muy fácil y segura de hacer ejercicio aeróbico, al igual que las bicicletas reclinadas y la natación.

Entrenamiento de fuerza: la pérdida de masa muscular está muy influenciada por la edad y los tratamientos contra el cáncer y como dice el popular refrán "lo que no se usa, se pierde". Incluir ejercicios para el entrenamiento de resistencia (pesas, bandas de resistencia, entrenamiento con el peso corporal) puede ayudar a reducir la debilidad y la pérdida de masa muscular. Entrenar para mantener o aumentar la fuerza muscular puede ayudar a reducir la pérdida de equilibrio y la fatiga y facilitarle realizar las actividades diarias.

Cuando incluya un nuevo entrenamiento a su rutina semanal/mensual, como se indicó anteriormente, asegúrese de comunicarse con su médico para que lo apruebe. Es importante tomar precauciones al hacer ejercicio. Aprenderá a escuchar su cuerpo. Reduzca la velocidad cuando sienta la necesidad y deténgase cuando sea necesario. A veces queremos "avanzar", pero es necesario aprender cuándo es bueno presionar un poco y cuándo detenerse.

A continuación se enumeran algunos consejos que le ayudarán a aprovechar al máximo su plan de entrenamiento de manera segura:

Empiece y progrese lentamente: tenga paciencia en este proceso, es vital empezar despacio y ligero, le ayudará a evitar lesiones y a mantener el ritmo de la actividad.

Ejercicio seguro: tenga en cuenta su sistema inmunológico, las condiciones climáticas, el riesgo de caídas, etc. Si siente que su sistema inmunológico está débil, no vaya a un  gimnasio muy grande exponiéndose al riesgo de enfermarse, salga a caminar, o hágalo desde casa. Si está nevando, está lloviendo o hace mucho frío, quédese adentro y suba a la cinta de correr o camine por las escaleras. Está bien ser creativo.

Escuche a su cuerpo: cuando necesite un día de descanso, tómelo. Ajuste sus niveles de esfuerzo en función de cómo se sienta. Algunos días será una gran victoria salir y caminar por su patio trasero y tomar un poco de sol, no se desanime los días en que su energía no está del todo bien.

Manténgase hidratado: a medida que nos acercamos a los días más cálidos, asegúrese de beber mucha agua para evitar la deshidratación. Las bebidas bajas en electrolitos o sin azúcar también son excelentes para ayudar a mantenerse hidratado.

Tenga una dieta balanceada: alimente su cuerpo. La comida es esencial para estar activos, el crecimiento y la salud; cuide su cuerpo alimentándose bien.

Consulte a su médico con regularidad: su salud y su cuerpo pueden cambiar a medida que toma medicamentos de mantenimiento o durante el tratamiento, mantener una línea de comunicación abierta con un profesional de la salud puede ayudarlo en su experiencia como guerrero contra esta enfermedad.

Cuide su cuerpo y podrá luchar con más fuerza durante esta batalla.

Encuentre más noticias e información sobre el mieloma en www.myelomacrowd.org

 
Lora Jensen
About the Author

Lora Jensen - Lora is an Editorial Contributor for the Myeloma Crowd and proud mom of 6 kids and 5 grandkids. In addition to supporting myeloma patients, she loves creating fun parties and activities for her grandkids to enjoy.

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